Espacio disponible. Sam3










Uno de los soportes recurrentes en la obra de Sam3 es la valla publicitaria, esos parches físicos en tierra de nadie que atentan contra la dignidad del paisaje pero que al menos sirven para dar cabida a espléndidas manifestaciones de arte urbano. En el caso de Sam3, se materializa a través de una precisa poética: sus sombras. El propio artista nos habla de la indecorosa marginalidad de las vallas anunciadoras:

Murcia apesta a vallas publicitarias.

De todas las ciudades que he visitado es la que tiene este estigma más exacerbado, a causa de la vista gorda del concejal de urbanismo de turno, del conformismo del carácter murciano o de la ocupación ilegal de las empresas, la verdad es que esta ciudad carece por completo de una medida razonable para regular estas instalaciones.

Todos conocemos las resoluciones de la ciudad de Sao Paulo donde estas invasiones fueron delimitadas hasta acabar por ser exterminadas, allí ya no hay publicidad exterior, por diferentes cuestiones, tanto por la distracción de los conductores como por su carácter meramente invasivo, lo que llaman contaminación visual. Finalmente la persecución contra el pixacao y el graffiti acabó dando la razón a esta forma de abuso contra el espacio público, para los que pagan y para los que no. La ciudad es al fin y al cabo un espacio común.

La explosión de la burbuja en Murcia trajo algunas cosas buenas, ya no había tantos anunciantes para tantas vallas, y muchas de ellas se pudren y se deterioran como una manzana al sol. Estos espacios no sólo nos roban el horizonte si no que nos recuerdan continuamente la crisis en la que permaneceremos y el pasado dorado en las que se alzaron.

Las intervenciones sobre estas vallas en ruina no son lo que se llama add busting , algo en contra de la gran maquinaria, sino simplemente reapropiaciones del espacio para darles otra utilidad diferente a la original porque la original ya no sirve.

Toda esta parafernalia no es sólo contaminación visual, no son sólo unos parapetos anunciantes. Nos delimita, nos inyecta una ansiedad dificil de estimar, más por lo que no nos deja ver que por lo que nos enseña.

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