













" Recuerdo la primera vez que entré en una fábrica abandonada en el Poble Nou (Barcelona) como una de las experiencias más mágicas que he experimentado nunca... Las paredes repletas de graffiti, el techo altísimo y desvencijado dejaba entrar una cascada de luz que se derramaba por todo el lugar. Un extraño silencio invadía todo, interrumpido tan solo por mis pisadas. Me pareció que aquél lugar era tan sagrado como podría ser una iglesia o una mezquita para otras personas.
Mis creaciones tienen un marcado componente bruto, apocalíptico y solo dotado de belleza para aquellos que quieren ver más allá. Supongo que con los espacios abandonados ocurre lo mismo y ese es el motivo por el que me gusta trabajar en ellos... Me siento como en casa"




Complejo Militar Muerto, tercera entrada de la trilogía sobre lugares abandonados de Alberto de Pedro.





Los poemas de Ezbai, representados dentro de la marginalidad de sus localizaciones, adquieren todavía más fuerza. Según sus propias palabras:
Me gusta “escribir” en zonas desiertas y destruidas, de suelos arenosos y paredes degradadas. Los solares y fábricas son lo que más frecuento, ya sea por la tranquilidad con la que puedo pintar como por su cercanía en barrios industriales del centro. Mi obra, intenta potenciar su significado en estas zonas, donde prima la ausencia y como bien muestra John Fekner, la decadencia. Se trata pues, de crear en la destrucción, en la marginalidad, porque es donde aflora la belleza más pura, sin la corrupción que esta sufre en el mundo civilizado donde vivimos. Me resulta atractivo hablar de conceptos, frases o sentimientos en las paredes que me lo piden con su mera presencia, paredes blanquecinas, con grietas y tonalidades diversas. Últimamente estoy haciendo unas intervenciones en el poblado de la catalana, es un barrio parecido al viejo cantunis y que predominan los toxicómanos, gitanos.... Resulta fascinante que en este lugar no hay apenas graffiti, sólo algunas frases de los derechos humanos escritas por todo el poblado que, seguramente, lo haya hecho el ayuntamiento para intentar lo evidente. Sin embargo, yo escribo la palabra dios-caos detrás de una casa, o un poema que remarque el tu y no el yo. Trato de decir que lo hago para que esa gente no solo vea su marginalidad y su vicio, sino su personalidad, no trato de decir lo que esta bien, sino que les digo que es para mi el bien. Quiero comunicarme y no hay mejor lugar para un diálogo entre tu y yo o yo, conmigo que no sea sólo eso, nosotros.













